En las últimas jornadas, la cordillera de San Juan se ha cubierto de un manto blanco con la llegada de la primera nevada significativa de la temporada. Sin embargo, los expertos advierten que celebrar esta precipitación sería prematuro, pues se trata de la nevada más tardía en los últimos tres años, lo que mantiene en alerta a las autoridades en miras del próximo verano.
Según los datos recopilados, se han acumulado hasta 25 centímetros en la cuenca del río San Juan y alrededor de 30 centímetros en la región del río Jáchal. Aunque parece una buena noticia tras varios meses de sequía, los especialistas llaman a la cautela, ya que ahora se debe esperar para ver si esta nieve se mantendrá o se evaporará debido a las temperaturas.
Lo que más preocupa a los técnicos es el retraso en las precipitaciones. En comparación con años anteriores, el tiempo de espera ha aumentado considerablemente. En 2024, la primera nevada llegó entre el 11 y 16 de abril; en 2025, fue en la primera semana de mayo. Este año, hemos tenido que esperar hasta mediados de junio, un retraso que pone en riesgo el suficiente acumulado de nieve necesario para garantizar el agua tanto para el consumo humano como para el sector agropecuario durante los meses de calor.
David Devia, secretario de Recursos Hídricos, expresó su preocupación a DIARIO HUARPE: "Preveo el peor de los escenarios". Antes de esta nevada, la provincia contaba con una acumulación de agua nula, ya que la pequeña nevada de abril solo sirvió para enfriar el suelo, pero no suma caudal a los ríos. Esta información es clave para la planificación de recursos en los próximos meses, dado que se mantiene el estado de alerta por posibles nuevas sequías en julio y agosto, aunque algunos pronósticos indican que podrían llegar otros temporales.
La gestión del agua en la provincia incluye tecnología avanzada, como sistemas de monitoreo de la NASA que permiten obtener datos precisos sobre las condiciones climáticas y la escorrentía. La recopilación acertada de información es fundamental para la toma de decisiones, especialmente en un contexto donde las nevadas no siempre ocurren en las zonas adecuadas para el abastecimiento hídrico.
El fenómeno de El Niño, que suele traer consigo mayores precipitaciones en la región, se presenta actualmente con un retraso que no favorece a la cordillera sanjuanina, ya que podría manifestarse como lluvias en lugar de nieve, afectando a otras regiones del país. En este contexto, la provincia ha comenzado a aplicar metodologías de la Organización Meteorológica Mundial para desarrollar índices de sequía que permitan anticipar de manera más precisa la situación hídrica que se avecina.
A pesar de que la llegada de la nieve es un respiro temporal para la cordillera, la falta de pronósticos alentadores y la creciente realidad climática obligan a la comunidad de San Juan a estar alerta y adaptarse a esta nueva normalidad donde la blancura de las cumbres se hace cada vez más escasa.

